Sastrería Cortes

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Consejos

Los cuidados

Un modelo posando con un traje

El traje

El cuidado del traje comienza con un buen trato, se merece un mínimo de atención y de cuidado. Es el resultado de un extraordinario trabajo artesanal, que ha costado muchas horas de esfuerzo. Si alguna vez ha visto cuánto trabajo hay detrás de un traje y cuánto se tarda en conseguir que las dos dimensiones de la tela adopten una forma semejante al cuerpo, entenderá lo que estoy diciendo.

En el armario

Por cada día de uso, el traje necesita un día de descanso. Si se hace uso de él durante varios días, el periodo de descanso tendrá que prolongarse.

Antes de meter el traje en el armario hay que cepillarlo brevemente. Acuérdese también de vaciar los bolsillos, algunos objetos podrían deformar la prenda.

Lo ideal es utilizar una percha ancha que tenga la forma de los hombros. No tiene por qué ser de madera, basta con que sostenga bien y se adapte a los hombros de la chaqueta.

Los pantalones deben colgarse pinzados boca abajo de una percha especial , así recuperan su forma original por su propio peso.

El cepillado

Los mejores cepillos para la ropa son de cerdas naturales. Los hay de distintas firmezas para adaptarse a las telas, como los muy suaves de pelo de cabra para el cachemir. No utilice esos rollos pegajosos en los que se supone que quedan pegadas las pelusillas. Dejan tras de sí restos de pegamento sobre la tela y pueden estropearla. Más vale sacudir los cabellos y las motas de polvo con la punta de los dedos.

Use el cepillo con cuidado sin aflojar los botones ni rasgar los bolsillos. Las vueltas del pantalón se cargan enseguida de suciedad y hay que vaciarlas y cepillarlas a menudo. De vez en cuando, también hay que volver el pantalón del revés y cepillarlo por dentro. Una vez cepillado, no hay que meter el traje directamente en el armario. Es mejor que antes se airee un poco frente a una ventana, a cubierto en el balcón o en el cuarto de baño.

El planchado

Para que el traje no brille tras el planchado ponga siempre un paño húmedo de algodón entre la plancha y la tela. El planchado de un traje exige cierta habilidad, y se tarda mucho en conseguir que un traje obtenga su forma con la plancha. Un mal planchado puede llegar a arruinar el traje. Si quiere asegurarse un buen resultado, una raya exacta en el pantalón por ejemplo, llévelo a planchar al sastre.

El baño de vapor

Las fibras de la lana necesitan humedad para conservarse elásticas. Un baño de vapor para un traje es siempre muy recomendable, y no es difícil organizarlo en el propio cuarto de baño. Para ello, se cierran ventanas y vías de ventilación, se deja correr agua caliente hasta que se forma vapor y se deja el traje colgado en esta niebla un rato. De esta manera desaparecen las arrugas y los olores desagradables.

El lavado en seco

No hay unanimidad respecto a los lavados en seco. Los más tradicionalistas dicen que es innecesario. Con cepillo, aireado y vapor, basta y sobra. Las manchas hay que tratarlas cuando se producen. Otros, sin embargo, no ven en el lavado en seco ningún peligro, aunque siempre hay que asegurarse de que en la lavandería correspondiente sepan planchar correctamente la prenda.

Si el traje sienta bien y el grosor de la tela se corresponde con la estación del año, el lavado es apenas necesario. Después de todo, apenas si entra en contacto directo con la piel.

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